martes, 23 de mayo de 2017

Octavio Beaumont Rodríguez, no es un intelectual e investigador enchinchorrado, sino un subversivo de la palabra, de la investigación, de la acción y del compromiso con los pueblos de América Latina, el Caribe, Centroamérica y del mundo, para contribuir a realizar la Revolución Socialista.
Su compromiso es con la libertad, la autodeterminación de los pueblos,  integración, cooperación, unidad, lucha antiimperialista y emancipación, solidaridad proletaria a nivel internacional y nacional, aunado a la aplicación del pensamiento crítico, como armas de carácter politico-ideològico y militar para crear conciencia y educación al servicio del pueblo.
El reconocimiento de la pluriculturalidad y la diversidad en los grupos sociales, constituye un punto de avance en la dinámica de comprensión de la vida de los pueblos, quienes tienen identidad propia, rasgos y modos de vida que hacen distintivas sus particularidades.
La Cultura es un acervo histórico de todas las expresiones que el hombre y la mujer realizaron, realiza o puede realizar, en su decurso individual y colectivo social a través de la prolongación de los siglos.
Es por tanto expresiones de cultura, todo lo relacionado con las creencia religiosas, mitos, tabúes, la educación, la lengua, dialectos, idiomas, el dominio de la creatividad, los hábitos de recreación, la familia, historia, sociología, medios de comunicación social (prensa, radio, televisión, Internet, videos, cine y satélites) teatro, música, deportes, animadores culturales, ballet, danza, poesía, literatura, museos, ateneos, cines, bibliotecas, hemerotecas, videotecas, cerámica, orfebrería, orquestas populares, folklore, identidad nacional, transculturización, ideología, formación política, filosofía y otros aspectos más de la vida de los seres humanos en nuestras sociedades capitalistas o socialistas.
El fortalecimiento, identificación, preservación, desarrollo y defensa de la cultura, es por lo tanto, lo que garantiza la supervivencia de los pueblos, las naciones y la de sus integrantes.
Un pueblo, una nación se identifica, por lo que es su cultura, ya que los que no tienen estas cualidades no son naciones ni son pueblos.
La sociedad del conocimiento es la estructura resultante de los efectos y consecuencias de los procesos de mundialización y globalización.
Esta estructura dinámica surge de la creación de un sistema de comunicación diverso que se construye desde la tecnología.
En nuestra búsqueda de la verdad y del conocimiento, adherimos a determinadas concepciones, algunas de ellas de carácter interpretativo de la realidad.
La interpretación de ésta se puede plantear desde concepciones más o menos extremas, por ejemplo la constructivista radical, que niega la existencia de toda realidad objetiva y que considera que la misma es una construcción humana que depende por completo del acuerdo entre los participantes. (Guba y Lincoln, 1989). Según estos autores, la verdad es el resultado de un consenso entre individuos y grupos, y fuera de esa situación, carece de sentido.
Por otra parte, la concepción postmodernista asume el giro interpretativo en una dirección diferente.
Según esta concepción, la razón no va a resolver nuestros problemas sino todo lo contrario.
Se propone "deconstruir", "desnormalizar" y "desmantelar" los discursos intelectuales que hemos elaborado pues ellos sólo constituyen "regímenes de verdad" en el cual se unen saber y poder para lograr "normalizar" a las personas haciéndolas aquiescentes y "útiles" a la sociedad moderna, (Baynes, K. y otros Eds., 1987). Asumiendo un enfoque interpretativo que se sitúa en una tercera concepción –democrática deliberativa– que incluye como requisitos la inclusión, el diálogo y la deliberación, podemos asumir que la verdad y el conocimiento se construyen a través del lenguaje en el que se ponen de manifiesto los intereses auténticos de los individuos o grupos.
Una Revolución Cultural a lo venezolano debe abrir las puertas a nuestro país para ingresar a los profundos cambios que deparará el siglo XXI al mundo.
No hay otra vía sino un cambio cultural a través del relanzamiento de la educación venezolana con el objetivo de formar generaciones de innovadores en las ciencias, en la tecnología, en la agricultura, en la industria, en la informática.
Es el dominio del conocimiento más avanzado y su aplicación al desarrollo de las fuerzas productivas lo verdaderamente revolucionario en nuestro tiempo. No hay tiempo que perder.
Mientras más tarde entendamos que no es posible el desarrollo, la liquidación del atraso y de la pobreza, con el actual sistema educativo, con los mismos maestros, las mismas universidades, el mismo presupuesto e  inversiones, la misma mentalidad del pasado, no habrá verdadero proceso revolucionario y será peor para Venezuela.
Antonio Gramsci distinguía dos grandes grupos de intelectuales: 1-Los Tradicionales” 2- Los Orgánicos.
Los primeros, tienen su espacio de vida en ciertas instituciones que guardan un poco de autonomía respecto de las clases dominantes y sus gobiernos: universidades, la iglesia, centros de investigación.
Porque para Gramsci una independencia absoluta no es posible, de una u otra manera, incluso esos intelectuales tradicionales.
Entre las caracterìsticas de los intelectuales tradicionales podemos distinguir las siguientes: 1- Dan clase. 2. Escriben libros o artículos. 3- Desarrollan investigaciones 4- Tienen una autoestima tan cultivada y se creen independientes. 5- Autosuficientes 6- Tienen que adecuarse a las relaciones sociales en general que establece que unos dominan y otros son dominados. 7- Unos explotan y otros son explotados. 8- Unos dirigen y otros son dirigidos.
Claro, los intelectuales tradicionales piensan que pueden hacer lo que les da la gana, y eso no es así.
Al final, por alguna vía, son condicionados, restringidos, dirigidos, gobernados, en fin todos lo sabemos.
Tal vez las figuras que más se adecúan a esa categoría de intelectuales tradicionales sean los siguientes:
1-     Los Docentes.
2-     Los Maestros
3-     Los Profesores
4-     Los Investigadores, que realizan  publicaciones y dan clases o charlas.
Mientras que el escritor italiano Umberto Eco, distinguía varias figuras representativas de los intelectuales, específicamente, de las posibles posiciones de sujeto de los intelectuales en relación al poder: Platón (El Asesor). Aristóteles (El Maestro o Tutor). Ulises (El Resuelve-Problemas)  y Sócrates (El Tábano).
Beaumont Rodríguez es autor de 20 publicaciones de la temática del relato, cuento, poesía, novela y ensayos políticos- culturales-educativos-militares y comunicacionales, que han sido presentadas en Costa Rica, Cuba, Francia, Portugal, Suecia, Vietnam y Venezuela.
En mi humilde opinión Octavio Beaumont Rodríguez, puede clasificarse como un intelectual enmarcado como seguidor del pensamiento de Sócrates, porque es un verdadero Tábano en el mundo de la investigación, que es el modelo de todo quehacer filosófico honesto e insobornable y se le reconoce su activa participación como guerrillero en el proceso de Lucha Armada en Venezuela. 1960-1975.


Eduardo Gasca, profesor jubilado universitario de la UCV y UDO, escritor, poeta  y guerrillero de acción y pensamiento, residente en Porlamar, Estado Nueva Esparta. 2015.












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